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San Martín es un departamento selvático situado al norte el país. Su geografía está marcada por la cuenca media y baja del río Huallaga y es, definitivamente, uno de los lugares más verdes y ecológicamente variados del país.
Muchas comunidades nativas viven aún en San Martín, manteniendo aún sus tradiciones, a pesar de convivir con la modernidad.

El Cacao

Gracias a nuestras visitas y reconocimiento de la zona, en AMAZ hemos logrado entablar una gran relación de trabajo con la comunidad productora de Barranquita, en Santiago de Borjas.
Elegimos esta zona por varios motivos, siendo uno de ellos el perfil sensorial típico de un cacao san martinense. Este cacao es producto de la mescla: muchas cepas de distintos cacaos finos de aroma crecen aquí, creando una fusión perfumada y extremadamente deliciosa. El cacao amazónico permite una experiencia sensorial que mezcla lo más profundo de la selva con el misticismo que la caracteriza. Gracias al trabajo de investigación sostenido, tanto en nuestra planta como en el campo, hemos determinado que el tenor 65% (es decir, la cantidad de masa de cacao en la barra de chocolate) es la que le viene perfecto a este al Origen San Martín: resaltando sus sabores frutales predominantes.

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La Comunidad

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En San Martín, instalamos nuestro centro de post-cosecha de cacao agrupando a una pequeña comunidad de agricultores que trabajan muy motivados. La clave es el comercio justo y los vínculos de confianza que hemos generado.

Descubrir esta zona cacaotera fue muy difícil porque, en la selva peruana, muchos caminos son trochas y, claro, hay poca señalización. Sabíamos que nuestro contacto se llamaba Gilberto y pedimos su dirección. Las indicaciones fueron estas: viajar hasta el kilómetro 200 de la carretera, encontrar ahí un cartel allí, doblar a la derecha y luego (al encontrar el siguiente cartel) dejar la camioneta (bajo la sombra, ojo) y luego caminar por la margen derecha del río.
Con las instrucciones “claras” nos lanzamos al viaje, manejando por horas, hasta dejar el auto para caminar entre la exuberante vegetación local. Entonces, luego de 10 minutos de caminata hacia adentro de la selva, decidimos que estábamos perdidos. Nos tocó empezar a llamar a gritos Gilberto, tratando de que alguien de la comunidad nos encontrara.
Ahora, luego de 2 años de esa experiencia y de trabajo sostenido hemos perfeccionado juntos la calidad del cacao, gracias al mejoramiento de los procesos de post-cosecha en campo y validando nuestros procesos en planta para poder potenciar el sabor de este prodigioso cacao.