AMAZ viene de la palabra “Amazonía” y el departamento de Amazonas representa muy bien todo aquello por lo que trabajamos como familia y como compañía.
El departamento de Amazonas se encuentra al norte del país y colinda con Ecuador. Como su nombre lo indica, es parte de la gran Amazonía peruana

La Comunidad

paisaje

Aún antes de formar AMAZ, ya viajábamos por el Perú trabajando en proyectos vinculados con la sustentabilidad del cacao. Y Amazonas fue un lugar mágico del que nos enamoramos a primera vista.

Candy, una de nuestras socias fundadoras, llegó ahí en el 2010 en busca de café, sacha inchi y cacao y da testimonio de que llegar hasta las parcelas cacaoteras no es sencillo: no hay carreteras pavimentadas ni espacio para que pasen vehículos. Para llegar a algunos campos, es necesario caminar horas de trocha por la selva, pero eso no nos detiene. Con o sin condiciones: cuando en AMAZ queremos contactar a productores, buscamos cómo llegar a ellos.

Por lo general, cuando se anuncia la visita a una comunidad, se crea una gran expectativa en la misma, muchas de las comunidades hablan sólo en lengua nativa, por lo que hay que contar con un traductor hacerse entender y entablar un diálogo honesto. Todo este esfuerzo en coordinación puede tardar -a veces- meses, por lo que es muy importante para nosotros cumplir con las visitas, porque sabemos que la llegada de técnicos y posibles socios es importante para mantener la economía local activa.

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Cuando llegamos a la comunidad cacaotera de Amazonas los pobladores nos esperaban muy contentos. Las reuniones que entablamos fueron presididas por los Apus de la comunidad (los más sabios) y, más que una mesa de negocios, son pequeñas ceremonias plagadas de guiños a una cultura ancestral. Participamos de los procesos de cosecha y post-cosecha y compartimos tiempo con los pobladores. En una de las reuniones, parte de la ceremonia, por ejemplo, se trató de compartir la comida. En la Amazonía, está mal visto rechazar un plato de comida. Simplemente, no se puede decir que no. Así que fuimos agasajados con platos típicos como caldito de gallina de chacra servido en potes de barro y otros recipientes.
La idea en la comunidad no es juzgar la vajilla de otras personas, sino compartir la experiencia y la confraternidad. Pasar un momento agradable con los amigos y familia. En la parcela, se come con gusto y sin pretensiones; no hay servilletas pero hay amigos. La relación que entablamos con la comunidad Awajún, productora de cacao, se ha intensificado con los años. Luego de visitarlos en sus cacaotales, tenemos la suerte de compartir con ellos la Feria del Gran Mercado Sostenible, que se realiza todos los años en Lima. Esto como parte del compromiso de AMAZ de trabajar el chocolate como producto de nuestra herencia cultural, de nuestro trabajo y de la riqueza del Perú en el mundo del cacao.